martes, 11 de noviembre de 2014

Advierten del aumento en España del 'hikikomori', el síndrome japonés de aislamiento social.

• Se creía que el hikikomori era un trastorno vinculado a la cultura japonesa.

• Quines lo padecen se recluyen en casa para evitar las relaciones sociales.

• Un estudio alerta de que se trata de un problema subestimado en España por la dificultad de acceder a los pacientes.

• El 73,8% son hombres con una media de edad de 36 años, estudios superiores y un aislamiento medio de 

 
 
Hospital del Mar 

El hikikomori es un síndrome por el que quienes los sufren se aislan totalmente del resto de la sociedad.
 
Hasta hace poco se pensaba que sólo había casos en Japón y se vinculaba a...
la cultura nipona.
 
 
Sin embargo, un estudio sobre este trastorno elaborado por el Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar de Barcelona recoge 146 casos en toda España.
 
Se pensaba que el trastorno estaba vinculado a la cultura japonesaSe trata del primer estudio a nivel europeo sobre las características clínicas y sociodemográficas del hikikomori o aislamiento social y ha sido publicado en la revista International Journal of Social Psychiatry, según ha informado este martes el centro.
 
Los autores advierten que se trata de un problema subestimado en España hasta ahora por la dificultad para acceder a estas personas y por la falta de equipos de atención especializada a domicilio.
 
El hikikomori, término empleado en la literatura científica por primera vez en 1986, es un síndrome psicopatológico y sociológico que sufren personas que se retiran completamente de la sociedad durante al menos seis meses, recluyéndose en su casa para evitar cualquier compromiso social que no sea virtual. Inicialmente, se creía que estaba vinculado únicamente a la cultura nipona pero se han detectado caso en otros países como Omán, Italia, España, India, Estados Unidos y Corea.
 
Suele ser un síntoma grave de otra patología mental"Hasta ahora en España sólo se habían reportado casos puntuales de hikikomori y esto parece estar motivado porque son pacientes que están en su domicilio, no piden atención médica ni tienen otros trastornos de conducta que puedan ser detectados por los servicios médicos de emergencia o por equipos ambulatorios", explica el doctor Víctor Pérez-Solà, director del Instituto y responsable del estudio.
 
Sin embargo, la creación en Barcelona de un servicio de atención domiciliaria para personas con trastornos mentales graves, "ha permitido sacar a la luz la verdadera dimensión de este síndrome", añade.
 

Hombres jóvenes con estudios

 
Para elaborar el estudio se evaluaron y trataron por aislamiento social un total de 164 casos. De éstos, el 73,8% eran jóvenes de sexo masculino con una edad media de 36 años, mientras que las mujeres tenían una edad media superior, de 51 años.
 
La mayoría vivían con la familia y la mitad tenían estudios superiores. El aislamiento medio fue de 39,3 meses, siendo 30 años el período máximoEl período medio de aislamiento fue de 39,3 meses, siendo 30 años el período máximo.
 
El estudio destaca que la mayoría de los afectados que permanecieron aislados durante más de cuatro años sufrían un trastorno psicótico, lo que, según los expertos, demuestra que las personas con trastornos mentales graves son más propensas a estar un mayor tiempo aislados.
 
Los médicos han detectado "una alta convivencia del hikikomori con patologías psiquiátricas" como trastornos psicóticos (34,7%), ansiedad (22%) o trastornos afectivos (74,5%).
 
"Esto nos lleva a la conclusión de que tal vez no es un diagnóstico en sí, sino más bien un síndrome grave asociado con múltiples trastornos psiquiátricos.
 
El hikikomori primario, es decir, no asociado a una patología mental, también existe, pero es mucho menos frecuente", añade Pérez-Solà.
 
Un 39,3% de estos pacientes ya había requerido un ingreso hospitalario para atención psiquiátrica y que casi un 60% de los casos tenía una historia psiquiátrica de hikikomori en la familia, con un 44,4% en parientes de primer grado.
 
En la mayoría de los casos, sobre todo cuando el tiempo de aislamiento era superior a dos años, el tratamiento elegido para tratar el hikikomori fue el ingreso hospitalario.
 

La familia es clave

 
El estudio resalta el papel que desempeñan las familias de los enfermos no solo en la detección del problema sino como uno de los aspectos que puede favorecer el aislamiento.
 
La falta de habilidades en la resolución de problemas, las relaciones inapropiadas con el enfermo y la incapacidad para cambiarlas por miedo a que los síntomas se agraven o el enfermo reacciones de forma violenta favorecen el hikikomori.
 
Además, en algunos casos las madres de algunos enfermos padecían ansiedad y trastornos afectivos, y los padres, trastornos psicóticos y consumo de drogas.
 
"Es un problema complejo. Hay que ofrecer apoyo y psicoeducación familiar para acompañar y facilitar la comprensión, la aceptación del diagnóstico y el tratamiento del hikikomori.
 
Los equipos deben estar bien entrenados y ser multidisciplinares, porque uno de los principales problemas para el tratamiento terapéutico es ganar el acceso a los participantes y obtener su colaboración", explica la doctora Ángeles Malagón-Amor, primera firmante del estudio.


No hay comentarios:

Publicar un comentario