martes, 3 de marzo de 2015

Solo el 50% de los infectados alcanza un nivel indetectable del VIH

Además del 30% que no está diagnosticado, otro 20% se pierde entre quienes no van al médico, no le hacen caso o no les funciona la medicación
 
 
Personal del Barcelona Check Point hace una prueba rápida del VIH.
 
 Poco menos de la mitad de las personas con VIH consigue dominar la infección hasta el grado de volverla indetectable (que la cantidad de virus en la sangre sea tan pequeña que una analítica normal no la detecte).
 
El proceso por el que se va perdiendo eficacia es lo que Rolando Barrios, del Centro para la Excelencia del VIH/Sida de Vancouver (Canadá) llama la cascada del tratamiento.
 
Josep Maria Gatell, del Clínic de Barcelona y uno de...

los responsables del congreso Hibic (Hitos en Investigación Básica y Clínica del VIH) que arrancó el viernes por la tarde en Madrid, lo explica así.

“En el mejor de los casos —Canadá, y también España— el 30% de los infectados no lo sabe.
 
Del resto, hay alguno que una vez que lo sabe no va al médico; otra parte que va, pero por el motivo que sea no le hace caso, y, por último, hay un pequeño grupo al que la medicación no le hace todo el efecto”.

Estos datos supondrían un modelo 66-60-50 (66% de diagnosticados; 60% en tratamiento; 50% con carga viral indetectable). Onusida aspira a un 90-90-90 en 2020 en todo el mundo. Si lo consigue, afirma, el VIH dejará de ser un problema de salud pública.

Este objetivo parte de una premisa: el tratamiento como prevención, indicó Gatell, ya que numerosos estudios, entre ellos varios que se van a presentar en el congreso, demuestran que la medicación es “la más eficaz de las medidas de prevención”, por delante del preservativo (el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta le da un efecto protector del 70%) o los microbicidas vaginales.

Con este enfoque, el papel de la medicación es fundamental.
 
José Ramón Arribas, jefe de infecciosas del complejo La Paz-Carlos III afirmó que no se esperan nuevas familias de fármacos, pero que eso no implica que no haya avances.
 
Los más recientes son los medicamentos de liberación lenta, que una vez administrados (por pastilla o inyección) hacen efecto durante varios meses.

También se va a discutir si los tratamientos en una sola pastilla no solo son más cómodos para los pacientes que tomar tres o más píldoras, sino que mejoran los resultados clínicos.
 
“La intuición nos dice que sí, pero hay que demostrarlo”, dijo Arribas. Esto es importante a la hora de tomar decisiones de prescripción.
 
Normalmente los tratamientos en una sola píldora son más caros que dar los tres componentes del cóctel de fármacos por separado.
 
Por ejemplo, en España con la crisis algunos hospitales cambiaron el régimen que daban a sus pacientes de una pastilla a tres.

Gatell, Arribas y José Alcamí, del Instituto de Salud Carlos III, los tres responsables del congreso, admitieron que en el último año no había habido avances relevantes en el tema de las vacunas —preventivas y terapéuticas— para el VIH, “aunque se está trabajando mucho en ellas”.
 
Alcamí, responsable del área de ciencia básica, apuntó a una nueva línea que puede ayudar a controlar el virus sin necesidad de fármacos: potenciar el efecto del interferón natural (no confundir con el fármaco del mismo nombre).
 
“Es un mecanismo de defensa del organismo muy potente. Tanto, que el virus ha tenido que incorporar cuatro mutaciones para superarla.
 
Si aprendemos a bloquear estas contraarmas del virus, el interferón volverá a ser eficaz”, anunció.

Los investigadores esperan que en sucesivos congresos Hibic —patrocinado este por Gilead— estas ideas hayan demostrado su valía.

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