lunes, 20 de julio de 2015

¿Desde cuándo viven más las mujeres?

La diferencia de mortalidad con los hombres se disparó al llegar el siglo XX y los grandes culpables son el tabaco y las enfermedades del corazón.

La esperanza de vida de las mujeres es mayor que la de los hombres en los países desarrollados.

La esperanza de vida de las mujeres supera a la de los hombres en todo el mundo.

Pero esta ventaja femenina no ha sido siempre tan notable: es algo nuevo en algunos países en desarrollo y una situación que se disparó durante el siglo XX en la mayoría de los países desarrollados.

La biología de las mujeres ayuda, pero los hombres han puesto mucho de su parte para que la diferencia se acentuara a partir de la generación que nació a finales del siglo XIX, según un estudio recién publicado que ha analizado los datos de mortalidad de los dos últimos siglos en 13 países desarrollados, España entre ellos.

"Los resultados muestran que el exceso actual de la esperanza de vida femenina en la edad adulta es un fenómeno relativamente nuevo demográficamente que surgió entre las personas nacidas en el siglo XIX", explican los autores. A medida que se avanzaba en la prevención de enfermedades infecciosas, en la mejora de la alimentación y otras medidas sanitarias que iban adoptando las personas nacidas en el XIX y principios del XX, las tasas de mortalidad se desplomaron, pero con una gran ventaja por parte de las mujeres: entre 1880 y 1917, la mortalidad femenina cayó un 70% más deprisa que la masculina. De este modo se explica la gran diferencia de sexos, que en los nacidos entre 1800 y 1840 era mínima: las mujeres han ido ganando longevidad a pasos más largos que los hombres.

Según los datos que los investigadores de la Universidad del Sur de California publican en PNAS, la franja de edad que explica esta notable diferencia se encuentra entre los 50 y los 70 años: a esas edades, los hombres no resisten determinadas afecciones y la asimetría en la esperanza de vida se dispara. Los investigadores analizaron cuáles eran las razones que explicaban este exceso de muertes masculinas y encontraron un primer culpable rápidamente: el tabaco, todavía una de las principales causas de muerte en todo el mundo, que fue cosa de hombres durante muchas décadas.

Tabaco y Europa del sur


Sin embargo, el tabaco no lo explica todo por sí solo, ya que únicamente da cuenta del 30% de ese exceso de muertes masculinas sobre las femeninas. A partir de 1900, el principal factor son los problemas cardiovasculares, que castigan mucho más a los hombres: siempre fueron biológicamente más vulnerables a las enfermedades del corazón, pero esa diferencia no se hizo notable hasta que descendió la mortalidad por otras enfermedades infecciosas.

Los investigadores también analizaron cómo influyen los cambios en la dieta, aunque reconocen que es más difícil de asociar con el exceso de mortalidad masculina, porque no existe demasiada información. "Nosotros mostramos evidencias de dos hipótesis: que el consumo de grasas, sobre todo saturadas, parece haber sido mayor en los hombres que en las mujeres (por ejemplo en EE UU y el Reino Unido), y que parece haber pruebas biológicas que sugieren que los hombres son más vulnerables a desarrollar problemas vasculares", explica el autor principal del trabajo, Hiram Beltrán-Sánchez.

La diferencia de esperanza de vida no está evolucionando igual en todos los países desarrollados: en varios países —EE UU, Australia, Bélgica, Canadá y Reino Unido— el exceso de mortalidad masculina respecto a las mujeres ha disminuido y es posible que continúe bajando. Sin embargo, esta disminución de la diferencia entre sexos no necesariamente indica que la mortalidad masculina esté mejorando. "Nuestros resultados indican que una razón por la cual la mortalidad de los hombres con respecto a las mujeres parece disminuir es porque la mortalidad femenina va en aumento, particularmente debida al tabaquismo", asegura Beltrán-Sánchez.

Sin embargo, hay países como Italia, Francia o España en los que la diferencia aún continúa creciendo entre las generaciones más recientes, debido en parte a que la mortalidad del tabaquismo sigue siendo mucho mayor entre los hombres. "En el caso de España encontramos que las muertes debidas al tabaquismo representan alrededor del 30% del exceso de mortalidad en edades entre 50 y 65 años entre los que nacieron entre 1900 y 1935. Es posible que el exceso de mortalidad masculina continúe aumentando.

Esto puede revertirse en algunos años si llega a disminuir el consumo de cigarrillos", augura el investigador.

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