martes, 24 de enero de 2017

La CIA apostaba por que el PSOE gobernara en coalición en 1982

Según los analistas, Felipe González habría podido “aplacar los ánimos de los ultraderechistas y del Ejército".

Alfonso Guerra levanta la mano de Felipe González, asomados ambos a una ventana del hotel Palace de Madrid, celebrando la histórica victoria del PSOE en las elecciones de 1982.

Un día después de la victoria socialista por mayoría absoluta de 1982, el informe diario elaborado por la CIA para consumo del entonces presidente estadounidense y otros miembros de su gabinete aseguraba que Felipe González habría preferido un Gobierno de coalición con un partido moderado.

Así habría podido, según los analistas, “aplacar los ánimos de los ultraderechistas y del Ejército, controlar a los radicales dentro del propio PSOE y tener una excusa para no llevar a cabo algunas de las promesas de campaña más controvertidas”.


Es una muestra extraída de más de un millón de documentos que la CIA ha decidido volcar en la red. Muchos de ellos habían sido ya desclasificados, pero solo se podía acceder a ellos a través de cuatro terminales de ordenador localizadas en el edificio de los Archivos Nacionales de College Park, en el estado de Maryland. A partir de ahora, cualquier ciudadano puede bucear en esta ingente masa de información desde cualquier lugar del mundo.

Se trata de décadas de análisis, informes o resúmenes de encuentros políticos o diplomáticos sobre los asuntos geopolíticos más relevantes. De las guerras de Corea o Vietnam a la Transición española.

El 29 de octubre de 1982, el director de la CIA incluía en su informe diario asuntos como los esfuerzos de la OLP por restar poder a Yasir Arafat, los planes políticos del primer ministro canadiense Pierre Trudeau o la ayuda militar a Libia. Pero el primer tema del informe era España y sus elecciones generales. “Socialistas ganan con mayoría absoluta”, reza el epígrafe.

Los analistas estadounidenses especulaban con la idea de que la desbordante victoria del PSOE crearía dificultades a su líder, Felipe González. Y sugerían que este estaría calculando la posibilidad, a pesar de su holgada mayoría, de invitar a “un partido centrista o regional en su nuevo Gabinete”. Se mostraban convencidos de que el argumento para esa invitación sería “la necesidad de una amplia base de apoyo para el primer Gobierno izquierdista de España en 50 años”, aunque a la vez admitían que una decisión así sería difícil de explicar a los votantes del partido tras la victoria.

En cualquier caso, concluían: “González se moverá con prudencia, a pesar de las presiones para poner en marcha al menos algunas de sus promesas como el referéndum sobre la pertenencia a la OTAN, la renegociación parcial del tratado bilateral con Estados Unidos o la reconsideración de la compra pendiente de cazas de combate F-18”. Tranquilizan además a sus superiores con la afirmación de que los socialistas han prometido que no tomarán ninguna decisión en asuntos bilaterales “sin consultar con los aliados”. De ese modo, concluyen: “González podrá retrasar decisiones clave en materia de política exterior hasta que el nuevo Gobierno pueda tener una idea completa de las implicaciones”.

En 1950, la Administración estadounidense ya era muy consciente de su interés estratégico en contar con el régimen de Franco como un aliado en la Guerra Fría. Con documentos de los departamentos de Estado, del Ejército, de la Armada y de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, la CIA elabora un primer informe bajo el título: “La importancia estratégica de España para Estados Unidos”.

Importancia estratégica

Dos son los factores, según los analistas, que convierten a España en un aliado deseable: “La orientación política del Gobierno español en el equilibrio de poder militar del continente, mientras mantenga su posición anticomunista y el hecho de que las fuerzas armadas soviéticas sean capaces de desplegarse rápidamente sobre Alemania, Francia y los países del Benelux”. Una vez que Occidente supere en capacidad militar a la Unión Soviética, “la importancia estratégica de España comenzará a declinar”.

Los analistas de la CIA anticipan en su informe que el Gobierno de Franco “no colaborará voluntariamente en acuerdos multilaterales para la defensa de Europa Occidental”, advierten. Pero ya anticipan que el régimen español estaría dispuesto a posibles contribuciones concretas en un régimen de quid pro quo. “Parte del precio será un aumento sustancial de la ayuda financiera y de bienes de consumo. Franco podría intentar además recuperar Gibraltar y revisar el estatus de Tánger a favor de España”, concluyen.

La agencia estadounidense es consciente del pobre estado, en ese momento, del Ejército español —“pobremente entrenado y equipado, con nulas capacidades y unas Fuerzas Aéreas inservibles”— y calcula en 2.000 millones de dólares el dinero necesario para reequiparlo.

Una gran ventaja para poner en marcha acuerdos con España, apuntan, es la previsión de que la dictadura de Franco perviviría en el tiempo. “No se esperan cambios mientras se mantengan los poderes personales de Franco”, que cuenta, añaden, con el apoyo de la jerarquía católica y una minoría influyente de “banqueros, industriales, terratenientes y el Partido de la Falange y la burocracia que ha creado”. El régimen, señalan además, ha sido capaz de mantener el orden interno en el país, “aunque ha recurrido en parte para ello a métodos propios de la Gestapo”.

A través de las sesenta páginas del informe, la CIA muestra lo detallado de sus conocimientos sobre las capacidades armamentísticas o la situación económica de España. “Se calcula que el Ejército podría movilizar, pero no armar o equipar, a 1.500.000 hombres para finales de este mismo año”, apuntan. Y señalan los puntos débiles del régimen para lograr un acuerdo ventajoso. “El valor de los productos que España necesita importar excede enormemente al de los materiales estratégicos que podría exportar (...). La economía española no es capaz en la actualidad de cubrir las necesidades alimentarias, de materia prima o de bienes de equipo, así como las exigencias de transporte o de producción eléctrica para un tiempo de paz”, concluyen los redactores del informe de la agencia de espionaje.

“El espíritu de venganza” de Franco

Los analistas que en 1950 prepararon el informe sobre el régimen franquista no ponían paños calientes a la hora de enjuiciar su trato a la población española, pero estaban convencidos de que la estabilidad política que había impuesto “contaba con la confianza de una amplia muestra de la población”. Le reprochaban haber sido incapaz de utilizar esa posición de fuerza para impulsar el bienestar de todo el país.

“Su política ha estado dominada por un espíritu de venganza hacia sus enemigos en la Guerra Civil. Una gran parte de la población sigue viviendo bajo condiciones adversas y represivas y cerca de medio millón de españoles permanece en el exilio. No será expulsado del poder, sin embargo, mientras mantenga el apoyo de los generales”, concluye el informe.

Rafa de Miguel.

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