martes, 7 de marzo de 2017

La pirámide mexicana que estafó a 5.000 españoles

La justicia busca al enigmático creador de un sistema de inversión que recaudó 30 millones con el señuelo de una rentabilidad del 700%.

Edificio de la antigua sede de ads-broker en Madrid.

Se llama José Cancino, nació en Ciudad de México hace 46 años y tiene la respuesta a un quebradero de cabeza que atormenta a 5.155 inversores, la mayoría españoles: ¿Dónde está dinero?.

Cancino es el presunto arquitecto de una colosal estructura piramidal que recaudó entre 2011 y 2012 casi 30 millones de euros. Su esquema de riqueza prometía una rentabilidad anual del 700%. Un sinsentido que no frenó que dos juezas españolas, un excongresista colombiano, mediáticos letrados y firmas de inversión mordieran el anzuelo de este enigmático empresario que se esfumó de España en mayo de 2012. Ads-broker, su pirámide financiera, entró entonces en barrena. Y, con ella, desaparecieron más de 20 millones de euros de ahorradores que pagaron entre 100 y 60.000 euros. Los estafadores captaban fondos en selectas reuniones celebradas en sus oficinas de Madrid, Alicante y Valencia.

“Invertí lo mínimo pero conozco a una señora que colocó 60.000 euros”, explica la juez jubilada malagueña Águeda G. S.

Las firmas bajo sospecha

La sombra de la pirámide financiera de ads-broker se proyecta a México. La empresa española que protagonizó el fraude, Gran Despliegue de Medios, ordenó 101 transferencias por valor de 4,7 millones de euros a la sociedad mexicana Publicidad y Mercadotecnia Creativa. La policía española considera que el representante de esta firma, Salvador Campillo Talavera, participó en el monumental fraude y, por ello, solicitó en 2013 una orden de detención internacional contra él como presunto autor de un delito de blanqueo de capitales.

La empresa de Campillo, donde hoy nadie descuelga el teléfono, se vio envuelta en 2012 en una polémica tras percibir cerca de 1,2 millones de euros en publicidad institucional del exgobernador del Estado mexicano de Chihuahua César Duarte, según la revista Proceso.

Gran Despliegue de Medios también ordenó 34 transferencias por valor de 1,6 millones de euros a la sociedad mexicana Asesorías Integrales Apolo SA. Se trata de una firma que simuló operaciones y emitió facturas falsas en México, según El Universal.

Cuando la máquina de la fortuna saltó por los aires, en mayo de 2012, las nueve cuentas bancarias controladas por la matriz española ya habían sido saqueadas. Los responsables de la pirámide ordenaron antes de su desplome transferir más de 13 millones a cuentas del propio Cancino y a una constelación de siete sociedades mexicanas.

Para comprender esta alambicada historia sazonada de codicia, ambición y paraísos fiscales hay que remontarse al 18 de enero de 2011. José Cancino adquiere ese día por 180.360 euros la sociedad Gran despliegue de medios. El vendedor de la empresa es Ramón Cerdá Sanjuán, un novelista de Ontinyent (Valencia) que comercializa por Internet sociedades que se activan en solo una hora. Presume de haber vendido ya unas 14.000. Cerdá, cuyo vivero mercantil nutrió de compañías a implicados en las tramas corruptas Noos, Gürtel o Marsans.

Con la empresa bajo el brazo, Cancino activa dos dominios de Internet, alquila un despacho en un enjambre de oficinas en el número 140 del Paseo de la Castellana de Madrid, adquiere un local en la capital por 116.200 euros y abre cuatro cuentas bancarias.

Hombre invisible

Pese a su incesante actividad, el emprendedor es un hombre invisible. No existe una sola imagen de él. Solo hay una foto de carné incluida en su pasaporte, el 005887817. Un documento que la Policía española reconoce porque fue entregado a las autoridades por el propio mexicano en sus gestiones ante la Brigada Provincial de Extranjería de Madrid. Se sabe, además, que en una de sus estancias en la capital, en diciembre de 2011, el presunto mago de las finanzas se alojó en un complejo de apartamentos a 13 minutos en coche del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid–Barajas. También, que dos meses antes de desplomarse la pirámide, depositó una fianza de 12.480 euros por el alquiler de una nueva oficina Ads-broker, según un informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía.

Pasaporte de José Cancino Puga.
La veintena de españoles que trabajó en la oficina de la empresa de Cancino en Madrid no le conoció. “A Cancino no le vimos la cara en dos años. Tratábamos con el director general de la compañía, Antonio Williams Secada, y su consejero delegado, Juan Fortes. Con ellos sí que tuvimos contacto porque tomaban las decisiones”, explica Iván Fernández, que fue gerente de Gran Despliegue de Medios y figura entre los 17 imputados por perpetrar esta presunta estafa que investiga desde 2012 el Juzgado de Instrucción número 44 de Madrid. El rastro de Fortes y Williams es otro enigma. La policía cuestiona que ambos fueran quienes dijeron ser. De Cancino, en cambio, no existen dudas. La UDEF solicitó en 2013 una orden de detención internacional para él y otros dos mexicanos como responsables de los delitos de estafa, organización criminal y blanqueo de capitales. Todavía no hay resultado.

“Estoy convencida de que Cancino no existe. Es una ficción creada por los responsables en España de la compañía  Iván Fernández y Pilar Pulido para despistar la investigación”, asegura la abogada Virginia López Negrete, que representa a 120 afectados, entre los que figura ella misma con una cantidad que no desvela.

Las sombras que planean sobre los cabecillas de la pirámide contrastan con las evidencias del saqueo de esta empresa que –según las pesquisas- encarnó una estructura Ponzi, como la que levantó hasta 2008 en Wall Street el financiero Bernard Madoff.

Y es que la madeja societaria y bancaria de la compañía tenía dos caras. Una amable, que prometía la riqueza exprés en forma de una rentabilidad anual del 700 %. Y otra más oscura y retorcida, que ordenaba en secreto transferencias a México. Cuentas en este país a nombre de Cancino y de su empresa Produsur recibieron dos millones de euros.

Capítulo aparte merecen las transferencias de la compañía a los responsables españoles. El gerente de Gran despliegue de medios percibió 891.271 euros a través de sociedades y cuentas bancarias, una de ellas en Suiza.

El halo de misterio también alcanza a los propios inversores. Algunos de ellos se movieron con la opacidad propia de un defraudador. Un empresario de Molina de Segura (Murcia) inyectó 62.000 euros en la pirámide desde una sociedad radicada en el paraíso fiscal de San Vicente y las Granadinas. Los panfletos de ads-broker rezaban que la firma era "perfecta para emprendedores”.

La mecánica del timo

¿Cómo multiplicaba supuestamente el dinero ads-broker para ofrecer una rentabilidad anual de hasta el 700 %? La firma de inversión se presentaba ante sus clientes como una gestora de publicidad on line de multinacionales. Proclamaba que conocidas marcas de telefonía y moda le cedían la explotación de sus campañas en Internet a cambio de una comisión.

Ads-broker se encargaba de conseguir la mayor cantidad de clics posible. Y, en virtud de la audiencia, percibía una comisión que repercutía a sus ahorradores en forma de suculentos beneficios. La puerta de entrada en la estructura arrancaba con 100 euros (para conseguir una comisión del 1 % semanal) e incluía la figura del “gran ahorrador”, que debía colocar 20.000 euros para percibir un 5,5 % semanal.

Todo en teoría. En la práctica y en la realidad, la compañía era un pufo: carecía de actividad, de contactos con las marcas y su modus operando fue propio de una pirámide financiera de manual, donde los beneficios de los clientes solo pueden abonarse reclutando a nuevos miembros, según los investigadores.

Joaquín Gil.

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