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viernes, 14 de julio de 2017

19 años de cárcel para un hombre que mató a su hijo para vengarse de su exmujer

El padre no podrá contactar con sus otros hijos en 21 años y deberá indemnizar a la familia con 314.000 euros.

Juicio a Luis S.C., el pasado junio en la Audiencia de Gipuzkoa.
Juicio a Luis S.C., el pasado junio en la Audiencia de Gipuzkoa. EFE

La sección primera de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa ha condenado a 19 años de prisión a Luis S.C., de 44 años, por el asesinato de su hijo Julen, de 13 años, el 1 de diciembre de 2011 en la vivienda del barrio donostiarra del Antiguo.

Allí residía la familia hasta que el matrimonio se separó. El abogado de la acusación particular sostuvo durante el juicio que el hombre acabó con la vida de su hijo para vengarse de su exmujer. Además de la pena de cárcel, el padre deberá abonar a la madre del niño y a sus otros tres hijos 314.000 euros como indemnización.

La Audiencia Provincial de Gipuzkoa considera a Luis S.C. autor de un delito de asesinato, con la circunstancia de agravante de parentesco, por lo que le condena a 19 años de cárcel. Asimismo, dicta la inhabilitación absoluta durante el tiempo de condena, y la inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad sobre sus hijos durante el periodo en que cumpla la pena. Además, se le prohíbe acercarse a su exesposa y a sus tres hijos en un radio de 500 metros, así como la comunicación con ellos por cualquier medio durante 21 años, que se cumplirán de forma simultánea a la condena de prisión.

El fiscal pedía para Luis S.C. 18 años de cárcel, y la acusación particular, ejercida por su exmujer y madre del menor asesinado, 20 años. El juez Augusto Maeso, presidente del tribunal que juzgó el caso, le ha impuesto una condena de 19 años. Tras 15 sesiones del juicio, el pasado 27 de junio el jurado popular consideró, por unanimidad, culpable de asesinato a Luis S.C., el padre del menor, que murió por heridas de arma blanca en 2011 en el que fuera el domicilio familiar, en San Sebastián.

La defensa de Luis S.C., ejercida por el letrado Luis Castells, pidió la libre absolución del acusado de matar a su hijo, que tenía 13 años. El abogado de la acusación sostuvo que el hombre actuó por venganza a su exmujer. El cuerpo sin vida de Julen fue hallado sin vida, con una cuchillada en el pecho, el 1 de diciembre de 2011. Los nueve miembros del jurado declararon a Luis S.C. culpable de asesinato al considerar probado que el niño no se suicidó ni sufrió un accidente mortal al intentar abrir una hucha, como sostenía la defensa, sino que su padre le asestó una cuchillada en el pecho.

La resolución judicial señala que, cuando el 17 de noviembre de 2011 la esposa de Luis S.C. le comunicó su intención de divorciarse, el acusado "trató de evitarlo" y, dos días después, "se autolesionó con una navaja, razón por la cual ingresó en el servicio de psiquiatría del Hospital Donostia" durante cuatro días. Al abandonar el centro hospitalario, se trasladó a vivir a casa de su madre, y en las jornadas siguientes intentó contactar con su mujer, directamente o través de otras personas, entre las que se encontraba su hijo.

En la sentencia se considera probado que el 1 de diciembre de 2011, a primera hora de la mañana, Julen y su padre se encontraban en el antiguo domicilio familiar, donde ya nadie residía, a fin de recoger pertenencias, ya que debían desalojar en breve la vivienda. Según recoge el fallo,"encontrándose ambos en la habitación que fue dormitorio de los progenitores, el acusado, como venganza contra su esposa, por la decisión de esta de divorciarse, clavó a Julen en el corazón, con la intención de matarle, un cuchillo de una hoja de 11 centímetros de longitud y 2 centímetros de anchura, que la causó un shock cardiogénico y un taponamiento cardíaco, que tras varios minutos le produjo la muerte".

El ataque "fue repentino e inesperado, sin que Julen tuviera oportunidad alguna de defenderse", señala la sentencia, que indica que, "durante la agonía de Julen, el acusado permaneció en la vivienda junto a su hijo y, a pesar de que disponía de un teléfono móvil con el que pudo haber requerido auxilio urgente para el niño, o de que podría haberlo pedido a través de la ventana de la habitación, el acusado no lo solicitó, voluntariamente".

La sentencia también recoge como hecho probado que, "tras comprobar que Julen había fallecido, el acusado se hizo varios cortes en el cuerpo con el mismo cuchillo, y con una navaja pequeña que portaba habitualmente realizó un nudo corredizo con el cinturón de un albornoz que anudó a la ducha del cuarto de baño anexo al dormitorio, abandonó la vivienda y se fue del edificio en motocicleta, permaneciendo en ignorado paradero hasta que reapareció el 7 de diciembre de 2011".

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