sábado, 1 de julio de 2017

Las cajas de cereales del locutorio de “Pepe”

Cae una amplia organización ligada a un gran cartel colombiano que blanqueaba 800.000 euros mensuales del tráfico de droga.

Una de las cajas de cereales utilizada para guardar el dinero antes de enviarlo al cartel de Colombia.
Una de las cajas de cereales utilizada para guardar el dinero antes de enviarlo al cartel de Colombia.

Aquí en España todos le llamaban "Pepe", para abreviar el nombre compuesto que le puso su madre cuando nació, hace 50 años, en Bogotá (Colombia).

Tras una larga residencia en España, hace tres años que se trasladó a vivir a Zaragoza con su familia. Y, de cara a la galería, abrieron otro locutorio. Él era el gerente y su mujer su ayudante. El negocio daba, aparentemente, para vivir holgadamente con sus dos hijos. Cada 15 o 20 días, cuando Pepe tenía que viajar, ella se quedaba a cargo de todo y, cuando su marido regresaba, mandaba puntualmente una buena cantidad de dinero a Colombia. También fue detenida el pasado mes de mayo por la policía, junto a su marido y a otras 18 personas en distintos puntos de España, acusados de blanqueo de capitales procedentes del narcotráfico.

La operación, llamada "KEKO" y llevada a cabo por la Unidad GRECO de Galicia, ha sido dada a conocer este viernes y ha dado en la línea de flotación y financiación de uno de los más importantes cárteles colombianos. También en Colombia, la policía ha realizado detenciones y asestado un fuerte golpe al narco.

"Les hemos hecho mucho más daño que si les hubiésemos intervenido 5.000 kilos de coca", asegura uno de los investigadores. "Hemos roto su sistema de financiación", señalan sin querer desvelar de que cartel se trata.

Pepe, "un hombre serio, correcto y nada llamativo", era el contacto de la línea de blanqueo. En Galicia estaba el responsable de la línea de distribución. "Suelen ser independientes para dificultar las investigaciones", señalan fuentes policiales del caso.

Contraseña: "Te llamo de parte de Elena"

Cada 15 o 20 días Pepe recibía una llamada en el locutorio: "Te llamo de parte de Elena". Entonces ya sabía que tenía que despedirse unos días de su familia y alquilar un apartamento en Barcelona, Valencia o algún otro punto de España. "Al día siguiente de su llegada, aparecía el contacto (muchas veces proveniente de Holanda o Reino Unido) con la pasta, entre 100.000 y 300.000 euros cada vez". Le entregaba el dinero y se iba. Y era entonces cuando Pepe empezaba a trabajar. Contactaba con entre 10 y 15 personas, gerentes de otros locutorios repartidos por toda la geografía española. Repartía el dinero, envuelto cuidadosamente en papel transparente y oculto en cajas de cereales. A cada uno le daba sus cajas y él se guardaba las suyas. En los días siguientes todos harían llegar el dinero a Colombia en envíos de un máximo de 3.000 euros a nombre de diferentes personas y empresas interpuestas. Y Listo: de nuevo vuelta a la vida de ciudadano normal, hasta dentro de 15 o 20 días.

Un "pitufeo" de millones de euros

Aparte de lo que obtenían de sus respectivos negocios —puestos por "la organización"—, los implicados en esta extensa red de blanqueo de dinero procedente del narcotráfico, se llevaban un porcentaje del dinero enviado. En ocasiones llegaban a enviar hasta 800.000 euros al mes. La policía calcula que han podido blanquear por este sistema de "pitufeo" millones de euros.

Finalmente, los agentes de la Policía Nacional detuvieron a 20 personas en Bilbao, Zaragoza, Girona, Alicante, Madrid y Guadalajara acusadas de blanquear las ganancias del tráfico de drogas a través de locutorios y con mulas de dinero que llevaban a Colombia cantidades en metálico que no superaran los 100.000 euros.

Una información de la DEA

Las indagaciones comenzaron hace un año, en junio de 2016, cuando agentes de la Policía Nacional recibieron una información relativa al narcotráfico en Galicia por parte de la agencia antidrogas estadounidense DEA, lo que puso en la pista de una red afincada en España que se estaría dedicando a la recepción de coca en Galicia para su posterior distribución por Europa y al posterior envío a Colombia de los beneficios obtenidos a través del tráfico de estupefacientes.

En los primeros controles los agentes pudieron intervenir la cantidad total que transportaban , pero luego, para eludir esta acción policial, la banda comenzó a transportar el efectivo sin sobrepasar el límite legal de 100.000 euros, de esta manera, no les podía ser requisado.

Finalmente, y tras realizar la vigilancia oportuna ante una inminente recogida de dinero en Madrid, los agentes se incautaron de 235.200 euros que ocultaban en una bolsa negra con dos cajas en el maletero del vehículo, todo en billetes de 500, 200, 100, 50, 20 y 10 euros.

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