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miércoles, 19 de julio de 2017

Septuagenario, atracador, agresor sexual y homicida

La Guardia Civil detiene en Arona (Santa Cruz de Tenerife) a Carlo, un delincuente italiano de 73 años autor de un violento asalto a una joyería en Suiza que se desplazaba por toda Europa en una furgoneta convertida en su casa.

El detenido junto a dos agentes de la Guardia Civil.
El detenido junto a dos agentes de la Guardia Civil.

Su especialidad eran las joyerías.

Y sus características principales, la movilidad y la violencia. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha detenido en Arona (Santa Cruz de Tenerife) a Carlo Alberto, un ciudadano italiano de 73 años al que las autoridades de Suiza acusan de ser el autor de un atraco a una joyería en este país el pasado octubre que incluyó el uso de una pistola, artefactos explosivos simulados y la administración de drogas a las víctimas, a una de las cuales agredió sexualmente. Además está acusado de un homicidio cometido en Zurich en 1997.

La localización del veterano delincuente ha llevado cerca de nueve meses por culpa de los continuos desplazamientos que éste y su pareja, una mujer holandesa residente en España, hacían a bordo de una furgoneta que habían convertido en su casa y que finalmente dio la primera pista para su captura. Cuando fue arrestado en la bautizada como Operación Caravana, Carlo aún conservaba una parte del botín de su último atraco, así como otras joyas procedentes de robos anteriores y cuyo origen aún se está investigando.

La alerta sobre la posible presencia de Carlo en España llegó a la Guardia Civil en octubre después de que la policía helvética detectase en el transcurso de la investigación de un atraco que incluyó el secuestro previo del matrimonio propietario y abusos sexuales a su hija menor, la presencia de una furgoneta de matrícula española en los alrededores del establecimiento los días previos a los hechos. Dicho vehículo estaba a nombre de una mujer de nacionalidad holandesa supuestamente ligada sentimentalmente al delincuente italiano.

Las pesquisas de los agentes del Grupo de Delincuencia Organizada y del Equipo contra el Crimen Organizado de la UCO centraron las pesquisas en la Islas Canarias y permitieron, en un primer momento, localizar un piso en Santa Cruz de Tenerife alquilado a nombre de esta mujer. Sin embargo, cuando la Guardia Civil llegó al lugar, la pareja hacía ya dos meses que lo había abandonado.

En ese tiempo, Carlo siguió desplazándose tanto por España como por Europa a bordo de su furgoneta. En ocasiones, recorría hasta 1.000 kilómetros en un sólo día. Con un ritmo de vida austero, según fuentes cercanas a la investigación, el septuagenario delincuente iba vendiendo poco a poco las joyas sustraídas en casas de empeño para subsistir. Finalmente, Carlo pudo ser localizado hace unas semanas en un camping de la localidad de Arona, donde había aparcado su furgoneta-vivienda.

Cuando fue arrestado, la Guardia Civil localizó en su interior tanto parte del botín del atraco de Suiza como la ropa que vestía aquel día, así como el arma que utilizó para amenazar a las víctimas. También se localizaron otras joyas hasta sumar cerca de 150.000 euros en oro y piedras preciosas, según las primeras estimaciones de los investigadores. La Guardia Civil no tiene constancia de que Carlo Alberto hubiera actuado en España y sospechan que únicamente lo utilizaba para ocultarse entre atraco y atraco. "Era su zona de seguridad", añaden. Los investigadores destacan el modus operandi del delincuente italiano en el asalto de Suiza como muestra de su peligrosidad. Entonces, y tras controlar durante días los movimientos cotidianos del matrimonio que gestionaba la joyería, asaltó a la mujer y a su hija a primera hora de la mañana cuando salían de su domicilio, donde les obligó a regresar a punta de pistola. Una vez en el interior, maniató a la pareja y a la menor de edad con cinta adhesiva y les cubrió los ojos, para inmediatamente sedarlos con tranquilizantes. En esta situación, agredió sexualmente a la menor.

Tras ello, les colocó en la espalda unos paquetes a modo de mochilas y les aseguró que se trataba de artefactos que haría estallar si no colaboraban. Acto seguido se desplazó junto a la familia hasta el comercio a bordo del vehículo de las víctimas y obligó a la pareja a entrar en la joyería para que fueran ellos los que recogieran el botín. Mientras, el permanecía en el exterior junto a la hija de ambos. Una vez las joyas en su poder, se dirigió junto a las tres víctimas a una estación de tren cercana, donde les liberó de las mochilas que contenían las supuestas bombas y emprendió la huida. Esta ha terminado nueve meses después en un camping de la localidad tinerfeña de Arona a bordo de la furgoneta vivienda que dio la primera pista para su captura.

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