jueves, 21 de diciembre de 2017

13.000 agentes velarán por la seguridad el 21-D

El despliegue policial supera en 5.000 efectivos a los de convocatorias electorales similares.

Los Mossos d'Esquadra protegen la jefatura superior de policía de Barcelona.


Un total de 10.000 Mossos d'Esquadra tendrán, al igual que ya ocurrió durante la jornada del referéndum ilegal del pasado 1 de octubre, el papel protagonista en el mantenimiento del orden público.

Y serán apoyados por 3.000 policías y guardias civiles, según fuentes policiales. Además, “y en caso de emergencia”, hay prevista una reserva de otros 2.000 agentes, también policías y guardias civiles “más o menos a partes iguales”. Esos 5.000 efectivos que complementarán la labor de los mossos, marcan la diferencia con convocatorias similares anteriores.

Los policías apoyarán a los agentes catalanes en el ámbito urbano y los miembros del Instituto Armado, en el rural, es decir, en caso de que surgiese alguna urgencia en algún pueblo.

Se trata de un despliegue muy superior —5.000 agentes más— a los previstos en convocatorias electorales similares, ya que estos comicios se producen en un contexto de tensión extraordinario. La celebración de estas nuevas elecciones es consecuencia de la puesta en marcha de un artículo inédito de la Constitución española, el 155, que permitió al presidente Mariano Rajoy intervenir el gobierno catalán el pasado 28 de octubre y marcar otra cita con las urnas. Tensiona aún más —si cabe— estos comicios el hecho de que una parte de los candidatos a estas elecciones se encuentre en prisión, acusados de posibles delitos de rebelión y sedición, tras las revueltas que precedieron y siguieron a la celebración del referéndum suspendido por el Tribunal Constitucional del 1 de octubre.


De este modo, y aunque no habrá otro desembarco de miles de agentes como ocurrió ante el desafío independentista que supuso el referéndum, sí está previsto un refuerzo considerable, incluso en la frontera con Francia. Está previsto que un número no determinado de agentes vigile los puestos fronterizos ante una posible aparición estelar del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. El actual candidato en el exilio de Junts per Catalunya —nuevo PdeCat y antigua Convergencia— esquivó las consecuencias judiciales y penales del llamado procès y huyó el pasado 30 de octubre —junto con algunos de sus consejeros— a Bélgica, donde han permanecido hasta hoy. Será detenido “en cuanto ponga un pie en España”, aseguran fuentes policiales. El Gobierno cuenta ya con la complicidad de Francia en caso de que se active una orden europea de detención para que Puigdemont sea arrestado en suelo francés. “Sería cuestión de horas” habilitar los mecanismos judiciales para llevarlo a cabo, señalan las mismas fuentes.

La batalla en la Red

Al mismo tiempo, y tras “constatar de las injerencias sufridas el día 1 de octubre y las jornadas posteriores”, el Gobierno se prepara para hacer frente a una hipotética batalla en Internet, donde mediante bulos o noticias falsas (fake news) propagadas por bots —programas informáticos capaces de inundar las redes rápidamente con un mensaje determinado— se desestabilice la jornada electoral. “Por ejemplo, durante el 1 de octubre se llegó a hablar de disparos es algunos colegios que jamás existieron”, señalan fuentes policiales, “pero alteraron a la ciudadanía”.


Según desveló este lunes a vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, durante una comparecencia en el Senado, ya se ha realizado incluso una simulación de todo el proceso electoral en la que se ha revisado el sistema de recuento sin detectar ninguna incidencia.

Uno de los puntos más sensibles en la jornada electoral es precisamente el centro de datos desde el que se irán aportando los resultados del escrutinio. El Gobierno ha realizado grandes esfuerzos para blindarlo ante posibles ataques que pudiesen suponer un retraso en la obtención de los resultados electorales o generar cualquier tipo de sospechas sobre los mismos.

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